ONIRIA. 11 de abril de 2007. Yo [en el sueño era físicamente el actor Daniel Day-Lewis] estaba trabajando en un reportaje sobre un proceso de paz. En mi primera juventud había pertenecido a uno de los bandos (el escenario del sueño no era Irlanda pero todo tenía bastantes similitudes con el drama irlandés) pero después de renegar de la violencia quería mostrar a todos la verdad de la «guerra». No tenía problemas para hablar con los sectores oficiales de ambos bandos pues estaban institucionalizados y deseosos de demostrar su pacifismo y buena voluntad en entrevistas, pero quedar con los más…
-
-
ONIRIA. La fiesta. Luis Alberto de Cuenca. A josé del Río Mons. Todo está preparado: las antorchas humanas,el caviar, el salmón, la coca, los faquires,la naumaquia, el desfile de misses alienígenas,los viajes a la luna con Cyrano y Münchausen,la pelea entre fieros hologramas desnudos,la jaula con Spiderman y Hulka entrelazados,todas las atracciones que apetece ver juntas.Y tú estás a mi lado y contigo sí tienesentido divertirse. ¡Qué suenen las trompetasy comience la fiesta que acabo de soñar! [De su poemario El otro sueño (1987) recogido en Poesía 1979-1996, Editorial Cátedra.] Hacía tiempo que no dejaba por aquí nada relacionado con…
-
ONIRIA. Cuando nos despertamos y tenemos la suerte de recordar lo soñado solemos preguntarnos: ¿De dónde habré sacado esas asociaciones de ideas?, ¿Por qué sé yo esto? Nos parece mentira que no haya una voluntad externa que introduzca elementos y ligazones en nuestra imaginación inconsciente. Hans Cristian Andersen lo expresó muy bien con un ejemplo en su cuento La reina de las nieves. Gerda sale al ancho mundo en busca de su amigo Kay, un cuervo le dice que cree haberlo visto en un castillo. Ayudada por la novia del cuervo, la niña entra clandestinamente para comprobarlo. Avanza por un…
-
ONIRIA. Estaba intentando conciliar el sueño al aire libre, en el patio interior de un enorme edificio de piedra que parecía una cárcel. En una de las esquinas de ese patio se alzaban unas escaleras en forma de escaños y en el último de los escalones estaba tumbado yo, arropado con mantas y sábanas y con mi cabeza cómodamente apoyada en una mullida almohada. Veía sobrevolar pájaros, en su gran mayoría patos que volaban con las patas abiertas. Me tranquilizaba tenerlos controlados porque así podría esquivar sus excrementos en caso de que se les diera por defecar. Intuí que uno,…
-
Gracias a una peculiar máquina del tiempo, que no es más que un par de pedales en un soporte, logro viajar al pasado. Concretamente a los compases iniciales de la posguerra para asistir –no sé la razón— a la primera reunión de la Real Academia de la Lengua tras la Guerra Civil. Escondo la máquina en uno de los contenedores de basura que hay en mi calle (Ponferrada, León) y me acerco andando hasta la sede de la RAE en Madrid, dos lugares que en el sueño están a un paso. Entro en el edificio y todo es silencio. Todos…
-
A veces suceden cosas que parecen responder mejor a la libre asociación de los sueños que al causalismo cotidiano. En los últimos meses he tenido la suerte de ser testigo de dos de estos acontecimientos. El primero fue en verano aunque no sabría precisar el mes. A eso de las ocho de la mañana me dirigía al trabajo y cuando pasé por un solar sin edificar que hay en el centro de mi ciudad* vi como de un coche pequeño, creo que un 127, se bajaba un hombre de unos cincuenta años. Avanzó por el solar se agachó y dejó…
-
O sono é o noso El sueño es lo nuestro. (Gonzalo Navaza. A torre da derrotA.) Los sueños son fascinantes. Representan el nexo entre lo que hemos convenido en llamar “lo real” y “lo ficticio” (Repito, a riesgo de cansar a un eventual lector fiel de esta constelación, que en mi opinión “lo ficticio” también es “real” y que su opuesto debe identificarse con la palabra “acaecido”) Los sueños son tan acaecidos como ficticios, en ellos ambas pacelas se mezclan: usan de la materia de lo vivido sin diferenciar entre acaecido o pensado –tanto lo leído en un libro…
-
Entre el vivir y el soñar está lo que más importa. (Antonio Machado. Los complementarios.) Logré encontrar el artículo sobre los sueños de los escritores que había prometido compartir con uno de mis anónimos glosadores (y, por supuesto, también con usted): SUEÑOS. Félix Romeo (ABCD las artes y las letras. Septiembre. 2005) Entre los libros que nunca publicaré está una antología de sueños reales de escritores. No los sueños inventados en sus ficciones, los que inventa Antonio Tabuchi o los que recogió Borges, sino los sueños que los escritores anotan en sus diarios, en sus cartas, en sus memorias… Recojo…
-
Estos tres últimos días me he desvelado una hora antes de que suene el despertador. Totalmente despierto pero aún cansado soy incapaz de conciliar de nuevo el sueño. Espero impaciente el repicar de las campanas. La oscuridad y el tiempo se dilatan. Desde la calle me llegan los carraspeos de los motores que tras la helada de la noche se resisten a arrancar. Siento que me han robado un sueño.
-
He matado a un hombre que no conocía de nada arrojándolo por la ventana del comedor de casa de mi abuela. Le he empujado como en un sueño, desentendiéndome de las consecuencias de mi obrar. Todo se vuelve misterio. Decido entregarme a la policía pero antes quiero explicárselo a mis padres, les llamo por teléfono y no contestan. Recuerdo que han ido de viaje. La conciencia no deja de remorderme y cuando mis padres regresan me cito con ellos en una cafetería y les cuento todo. A través de la cristalera del bar vemos llegar un coche patrulla. «Vienen…