Hace tiempo publiqué en esta Constelación el romance en que mi amigo Rodrigo Osorio contaba la vida de su abuela, doña Filomena González. (Pueden leerlo pulsando aquí) Entre otros episodios se narra un combate entre el maquis y la Guardia civil sucedido en Canedo (El Bierzo, León). El viernes pasado me llegó un cibercorreo de Santiago Macías, uno de los fundadores de la asociación para la recuperación de la memoria histórica, en el que me decía: Acabo de ver el romance que aparece en tu blog sobre el combate de Canedo y me he quedado impresionado. Coincide perfectamente con la…
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Anterior. Vuelve de nuevo al trabajo,a cargar con su laborsu tía, la casa, el rebaño.La vida es obligación. Vuelve a la era, a la viña,a la huerta y al molinopor evitar alguacilesllega una vez a El Espino y va a moler a Candín,en las montañas de Ancarestodo el día andando solapara tener unos panes. La rutina era la mismaque vivió desde pequeñapero la aguantaría pocola buena de Filomena. Ahora ara y ahora siembra ahora viñas y ahora pan los garbanzos y patatas también dan que trabajar.En el cuarenta y cincorozando los veinte añoshablando con una amigaencontró un camino claro. “Yo…
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Anterior. Aquellos tiempos de guerrafueron duros, turbulentos.La gente tenía miedoy encima estaban hambrientos. Los militares vivíanen cuartel de Villafrancay para abastecer a la tropaal pueblo le requisaban. Un buen día dos Civilesllegaron a San Miguely ordenan a Filomenaunas ovejas “vender”. Con dos señores vecinos,que tienen el mismo encargo,doña Lucía e Isidro,a la villa van andando. El camino no es muy cortoy Lucía ya es mayorcuando llegan va cansada“Y aún tengo que volver yo” Todo el día esperandoles tienen para cobrary cuando está anocheciendouna miseria les dan. La señora va cansaday tienen la noche encima“A este ritmo no llegamos” los dos…
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Anterior. A las noches: filandónen casa de su tía habíapara pasar bien el ratocon Roque y con Victorina. Mientras hilan, tejen, cosen,pelan castañas a los cerdoscantan, aprenden, se ríeny van contándose cuentos. Y canta Filo una coplaque aprendió con los corderosleyéndola en un librilloque comprara en Cacabelos: Eran dos enamoradosde hacía ya mucho tiempode hacía ya mucho tiempoque estaban enamorados y entre los dos ya teníanun cuarto muy arreglado.Ya van como cinco díasque César no viene a casa…“Sigue Filo, sigue niña”-le dijo tía Martina.Parecía interesada,mucho más que cualquier día. Cuando la recitadorallega dónde dice así: Soy Natividad Delgadonacida en Valladolidsaldremos…
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De los episodios hasta ahora narrados en el romance de Rodrigo Osorio el que más interesante me parecía para el público en general es el del combate en Canedo entre la Guardia Civil y el maquis que tiene por protagonistas a Adoración y Chupaojales. Pedí ayuda a los amigos de eBierzo.com y Miradas 3 para que intentasen recabar datos entre sus audiencias (más amplias que la de esta Constelación). La cosa ha empezado a moverse pero inicié otra vía de investigación y empecé a leer El monte o la muerte (Temas de hoy, 2005), de Santiago Macías. En su página…
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Anterior. En tanto esto pasabaFilomena no dejóde aplicarse a las tareas que eran su obligación. La casa tenía limpia,lucía como un resollos vecinos sorprendidosalababan su labor. Las sábanas, blanco nieve;los cacharros de oro son,las huertas riega de nochey aún cuida del rebañón. El trabajo de pastorasu mayor tiempo ocupóaunque era por vecerasu rebaño era el mayor. La primera vez que al monteella con bichos subió,recordaba aquella coplade la vida del pastor pero frío hacía en invierno,y ni las piedras ni el robledaban tan buen alimentocomo en aquel canto noble. Sus sueños de mejor vidase le fueron al garetey allá arriba…
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Anterior. Entonces el treintaiséisllegó con su mal agüerotrajo la guerra. Y encargospara Filo en su coleto. A Rogelio mediohermano,lo llamaron para el frentedejó todos sus trabajoscaminito de la muerte. Meses después les llegaroncon las peores noticias“En el Teruel de Aragóntu hijo perdió la vida” “¡Maldita guerra, malditaque siegas jóvenes vidas!”-pensaba la niña Filollorando como perdida. Doña Elvira en varios díasde la cama no saliódon Manuel guardó los bueyesy en casa se recogió. La tristeza vino a vera la familia Gonzálezdesde el frente de Teruelpero la vida aún sigue: y ahora ara y ahora siembra y ahora viñas y ahora pan…
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Anterior. Cuando algún papel llegabaa la casa de sus padresla niña vueltas le daba:¡Y es que leer aún no sabe! “Hay que mandarla a la escuela-dijo serio don Manuel-con las ganas que ella tienepronto aprenderá a leer.” A clase de doña Luisamandan a Filomenitay en la cola de las niñas,un poco asustada, grita. El colegio no impedíaque tuviera que ayudar,un día su madre entra:“¡Me la tengo que llevar!” “Tienes que ir a la tierraallí están los trabajadoresy hay que subir la meriendapara aliviar sus sudores.” Filomena no discutepero piensa “¿Por qué yo?”Carga el cesto, vega arriba,bajo toda la calor. Ahora…
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Introducción. A la protagonista, en su ochenta cumpleaños. En el pueblo de Arganza,villa agrícola y mineranació, allá por el veintiséis,la señora Filomena. Sus padres, como en la copla,eran de esa buena gente“que se ganaba el pancon el sudor de su frente.” Doña Elvira, labradora,agricultor, don Manuelella con un niño chicoen segundas dio el sí a él. A Manuel, de vez en cuando,la gente le recordabaaquel: “No lo verán tus ojos”y algo él se cabreaba; pero era hombre pacífico,tranquilo y trabajadory al pequeño Rogeliodemostró siempre su amor. Siete hijos más tuvieronpero eran tiempos tan malosque sólo cinco vivieronmás allá de los…
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El pasado domingo fui con unos amigos a comer a un restaurante de las afueras de Ponferrada al que suelo llevar a las visitas. Al entrar vimos una mesa grande preparada por lo que les planteé buscar otro sitio para evitar el barullo de las grandes reuniones. Afortunadamente la pereza y el hambre nos hicieron quedarnos. Unos instantes después, mientras decidíamos qué comer empezaron a llegar los de la fiesta y entre la veintena larga de personas vi a Rodrigo. “Hombre, qué coincidencia. ¿Una reunión familiar?”. Normalmente es afable y está siempre dispuesto a la broma pero, ese día, al…